Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale en el 2003 demostró que muchas de las causas que llevan al a dislexia o los distintos problemas para aprender a leer tiene su base ambiental, es decir si se lo estimula al niño a leer desde una edad temprana o no.
Un estudio publicado en el 2003 por la Universidad de Yale, llegó a la conclusión que no sólo los factores genéticos entorpecen el aprendizaje de la lectura en el niño sino que también causas ambientales donde se cría el niño que llevan a que éste pueda llegar a tener problemas en el aprendizaje de la lectura. Algunos científicos con Timothy Kailling llegó a la conclusión que enseñarle al niño a leer en una edad avanza puede llevar a cierto tipos de dislexia. Lo que encontraron los distintos científicos de Yale que los diferentes tipos de dislexia son productos de diferentes causas. Lo más interesante que encontraron que, aquellos casos, donde la dislexia no se corrija aun en edad adulta es producto de causas ambientales y no genéticas como se suponía.
En el estudio llevado a cabo se tomó como sujetos de pruebas a personas entre los 6 y 22 años edad.
Los participantes del estudio estaban catalogados en alguna de las siguientes categorías: aquellos que habían tenido dificultades con la lectura en segundo y cuarto grado (también se tomó en cuenta a los adultos), aquellos que les había ido mal en lectura durante toda la escuela primaria, pero que durante la adultez habían mejorado, y aquellos que durante toda la vida tuvieran problemas con la lectura.
Los científicos usaron resonancias magnéticas para poder ver los patrones de actividad cerebral en los participantes durante dos pruebas de lectura. En el caso de aquellos que habían mostrado una mejoría en la lectura durante sus años escolares, la resonancia magnética demostró que conexiones alternativas en el cerebro compensaban la disrupción en los sistemas neuronales de la lectura. En otras palabras, los individuos que habían comenzado a aprender a leer con dificultades, sus cerebros crearon estrategias exitosas para sortear esta desventaja.
En el caso de los sujetos con problemas tanto en la escuela primaria como en la edad adulta, las resonancias magnéticas demostraron que su sistema neuronal estaba intacto, pero que no estaba conectado adecuadamente. Por lo que se dedujo que si no había nada malo con sus conexiones cerebrales entonces fue que los cerebros no recibieron el tipo de experiencias necesarias para producir los recursos necesarios para el aprendizaje de la lectura. Estos individuos venían de familias que no estimulaban la lectura en una edad temprana.
Lo que se sabe de la lectura precoz es:
- Los niños con un coeficiente intelectual promedio son capaces de aprender a leer antes del primer grado.
- Los lectores precoces tiene una ventaja (de hasta dos grados) sobre sus pares no lectores.
- Si no se los estimula a los niños desde temprano para leer puede producir desventajas o incapacidades para aprender a leer que perdura en la adultez.

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